En el pueblo ya sólo quedaban 16 personas vivas, por lo que empezaron a sospechar de él.

Miguel Ángel C. T, de 47 años, ha sido detenido esta tarde, acusado por tener un asesino a sueldo en plantilla dentro de su funeraria situada en un municipio pequeño de Valencia.

El pueblo contaba en 2016 con un censo de 878 personas, y a día de hoy sólo había censadas 16: el alcalde, el carnicero, el dueño de un bar y su camarero, la estanquera, el panadero, 6 vecinos más, el asesino y el detenido.

La funeraria llevaba más de 15 años en funcionamiento, tenía actividad, pero era algo normal, como cualquier otro negocio del pueblo. Pero no fue hasta mediados del 2017, cuando los vecinos empezaron a sospechar de Miguel Ángel, quien conducía coches de alta gama, vestía con prendas de vestir caras y se notaba que llevaba un tren de vida muy opulento.

«La mortalidad empezó a subir en el municipio considerablemente, y todos los días habían entierros, habían veces que llegaron a celebrarse tres entierros en un mismo día». Ha declarado Ernesto, el primer Edil del pueblo. Fue entonces cuando la Guardia Civil empezó a investigar al sospechoso.

El modus operandi de Miguel Ángel era bien sencillo: Contrató a un asesino que poco a poco fue eliminando a los vecinos del pueblo, los familiares contrataban los servicios de la funeraria incrementando así las ventas del negocio. Casualmente, el sospechoso dejó vivos a los propietarios de los negocios que el más acudía: El bar de la plaza, la panadería o el estanco entre otros.

Los vecinos empezaron a sospechar del funerario, y fue entonces cuando lo dejaron en manos de la Guardia Civil.

«Menos mal que lo han pillado, porque ya tenia casi abierta otra funeraria en el pueblo de al lado» ha comentado el dueño del bar.

El detenido ya ha pasado a dependencias judiciales junto con su asesino, a espera de sus respectivas declaraciones.