«Llega un momento en que no me creía ya los gemidos y las caras que ponía mi mujer»

Andrés R. de 56 años y vecino de Albacete, ha instalado en una de las habitaciones de su casa una sala de V.A.R. El motivo lo ha dejado bien claro: Comprobar si su mujer finge los orgasmos.

La sala de V.A.R cuenta con 5 pantallas en HD y 4 árbitros titulados en sexología, psicología, comunicación no verbal y actor respectivamente.

El método es sencillo, una vez que la pareja acaba el acto sexual, Andrés se comunica mediante un pinganillo con la salita donde tiene instaladas las televisiones y donde están los árbitros, que trás una revisión de las imágenes de la pareja gracias a 5 cámaras tipo go pro distribuidas por la habitación de matrimonio, evalúan si la mujer ha llegado realmente al orgasmo.

Andrés se ha gastado más de 12.000 euros en la instalación, «pero ahora si que no me engañan», asegura.